¿Por qué los olores quedan registrados en nuestra mente?

Seguro que en más de una ocasión habrás olido algún aroma que te ha producido algún recuerdo, te ha transportado a tu niñez o a algún lugar del que tengas buenos recuerdos. Hoy en día esto puede suceder con algo de tanta tendencia como son los perfumes corporativos, pero... ¿por qué pasa esto?

Los olores y nuestra mente

Todo tiene que ver con el lugar donde se gestionan los olores en nuestro cerebro. Los olores se transforman en señales eléctricas que son recibidas por diferentes estructuras que tienen como misión procesar y reconocer esos impulsos. El olor guarda relación con las emociones y los recuerdos, lo que hace que cuando asociamos un olor a algo que nos gusta, una persona, una experiencia o sentimiento, afloren sentimientos positivos muy intensos.

Cuando se percibe un olor, también aparece en nuestro cerebro una imagen mental, lo que hace que la sensación sea más placentera porque podemos recordar con más claridad aquello que nos hacía (y hace) sentir bien, momentos, personas, lugares, etc.

El hecho de que un olor nos guste y lo conozcamos, el cerebro hará que nos vengan a la mente recuerdos, sentimientos, etc. Si no conocemos un olor pero nos gusta mucho, quedará correctamente almacenado, pero siempre que también lo que esté ocurriendo en el momento nos resulte agradable. Nuestro cerebro también puede registrar los aromas que no nos gustan, sobre todo si se relacionan con algo que no nos gusta.

Esto se utiliza hoy en día en el marketing olfativo, buscando siempre que los clientes y clientes potenciales puedan relacionar olores que les gustan con productos que también les resultan interesantes.